¿Por qué necesita un paciente con EM sesiones de mantenimiento?
La esclerosis múltiple es una enfermedad crónica sin cura por el momento. Eso no significa que no haya nada que hacer: significa que el trabajo terapéutico nunca termina del todo.
Una vez que el paciente ha alcanzado su máximo potencial funcional mediante la rehabilitación intensiva, las sesiones de mantenimiento son las que garantizan que ese nivel se conserve en el tiempo.
Sin mantenimiento, los pacientes con EM tienden a perder paulatinamente la funcionalidad conseguida. El sistema nervioso sin estímulo regular retrocede. La espasticidad aumenta, el equilibrio empeora, la marcha se deteriora. Las sesiones de mantenimiento son, en ese sentido, tan importantes como la rehabilitación intensiva inicial.
| ¿Qué pasa si se abandona el mantenimiento?• Aumento progresivo de la espasticidad y la rigidez muscular• Deterioro del equilibrio y mayor riesgo de caídas• Empeoramiento de la marcha y pérdida de autonomía• Mayor fatiga en actividades cotidianas• Pérdida de los logros conseguidos en la fase de rehabilitación intensiva |
¿En qué consisten las sesiones de mantenimiento?
Las sesiones de mantenimiento no son lo mismo que la rehabilitación intensiva. Son sesiones generalmente más cortas (45-60 minutos) y con una frecuencia que se adapta a cada paciente, habitualmente entre 1 y 3 veces por semana. Su objetivo no es recuperar nuevas funciones, sino conservar las ya adquiridas y prevenir el deterioro.
Contenidos habituales de una sesión de mantenimiento
- Trabajo de equilibrio estático y dinámico para prevenir caídas
- Estiramientos musculares para controlar la espasticidad
- Entrenamiento de marcha en diferentes condiciones
- Ejercicios de fuerza de miembro inferior adaptados
- Trabajo de coordinación y habilidades motoras finas
- Técnicas de relajación y manejo de la fatiga
- Revisión y actualización de las ayudas técnicas si es necesario
¿Con qué frecuencia se recomiendan las sesiones?
No existe una respuesta única: la frecuencia ideal depende del tipo de EM (recurrente-remitente, secundaria progresiva, primaria progresiva), del grado de afectación funcional, del momento en la evolución de la enfermedad y de los objetivos individuales del paciente.
En términos generales, la mayoría de los pacientes con EM en fase estable se benefician de 1-2 sesiones semanales de mantenimiento supervisadas por el fisioterapeuta, complementadas con un programa de ejercicio en casa que el terapeuta diseña y actualiza periódicamente.
Programa de ejercicio en casa: el complemento imprescindible
Las sesiones con el fisioterapeuta son más eficaces cuando se complementan con un programa de ejercicio domiciliario. El terapeuta diseña una rutina personalizada, adaptada al nivel de fatiga y funcionalidad del paciente, que puede realizarse de forma autónoma en casa entre sesiones.
- Estiramientos diarios para mantener la flexibilidad
- Ejercicios de equilibrio y propiocepción
- Caminata progresiva según tolerancia
- Ejercicios de fortalecimiento adaptados a la fase de la enfermedad
- Técnicas de higiene postural
Mantenimiento y brotes: ¿qué hacer cuando hay un empeoramiento?
Los brotes de la EM pueden provocar un empeoramiento temporal de los síntomas. Durante la fase aguda de un brote, la rehabilitación se adapta reduciendo la intensidad y centrándose en el mantenimiento postural y la prevención de complicaciones. Una vez superado el brote, puede ser necesario un período de rehabilitación más intensiva para recuperar el nivel funcional previo antes de volver al mantenimiento.
En Rehabot hacemos seguimiento continuo de la evolución de cada paciente y ajustamos el programa de mantenimiento ante cualquier cambio en su situación clínica.
¿Por qué el mantenimiento debe hacerse con un especialista?
El mantenimiento en esclerosis múltiple no es simplemente hacer ejercicio genérico. Requiere la supervisión de un fisioterapeuta especializado en neurología que conozca la enfermedad, sepa detectar cambios en el estado del paciente y ajuste el programa en consecuencia. Un ejercicio mal dosificado puede provocar fatiga excesiva o incluso desencadenar síntomas del fenómeno de Uhthoff.











