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Tipos de ejercicio recomendados tras un ictus: guía para pacientes y familias

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Después de un ictus, una de las preguntas más frecuentes de pacientes y familiares es: ¿qué ejercicios puedo hacer? La respuesta no es única ni universal, porque depende del tipo de ictus, de las secuelas que ha dejado y del momento de la recuperación en que se encuentra cada persona. Sin embargo, existen categorías de ejercicio con sólido respaldo científico que forman la base de cualquier programa de rehabilitación post-ictus.

¿Por qué no todos los ejercicios son iguales tras un ictus?

El ictus puede dejar secuelas muy diversas: hemiparesia (debilidad en un lado del cuerpo), problemas de equilibrio y coordinación, dificultades en el habla, alteraciones cognitivas o fatiga severa. Por eso el tipo de ejercicio debe adaptarse a las necesidades específicas de cada paciente, y debe evolucionar a medida que avanza la recuperación.

A continuación describimos los principales tipos de ejercicio recomendados en la rehabilitación post-ictus, con una explicación de para qué sirve cada uno y en qué momento suele introducirse.

1. Ejercicio aeróbico

El ejercicio aeróbico —caminar, usar la bicicleta estática, nadar de forma adaptada— es fundamental para la salud cardiovascular del paciente (el ictus eleva el riesgo de nuevos eventos vasculares) y también tiene efectos directos sobre la función cerebral, la fatiga y el estado de ánimo.

La intensidad debe ser moderada, con supervisión en las primeras etapas, y puede aumentarse progresivamente. Incluso pacientes con movilidad reducida pueden realizar versiones adaptadas de ejercicio aeróbico en sedestación.

2. Entrenamiento de fuerza y resistencia muscular

La hemiparesia —debilidad de un lado del cuerpo— es una de las secuelas más comunes del ictus. El entrenamiento de fuerza ayuda a recuperar la función muscular en el lado afectado, mejora la estabilidad postural y reduce el riesgo de caídas, uno de los accidentes más temidos en esta población.

Se trabaja tanto el lado afectado como el no afectado, aunque con enfoques diferentes. Es importante evitar la sobrecompensación del lado sano, que puede generar patrones de movimiento incorrectos a largo plazo.

3. Entrenamiento orientado a tareas (task-oriented training)

Este enfoque consiste en practicar repetidamente las actividades funcionales que el paciente ha perdido o deteriorado: levantarse de una silla, alcanzar un vaso, subir escaleras, abrocharse la ropa. Es el tipo de entrenamiento más directamente relacionado con la neuroplasticidad, porque el cerebro reorganiza las vías relacionadas con la función específica que se practica.

Es fundamental que las tareas sean significativas para el paciente: recuperar la capacidad de prepararse el desayuno solo o de atarse los zapatos puede ser un objetivo más motivador y funcional que hacer series de un ejercicio abstracto.

4. Entrenamiento del equilibrio y la marcha

Las alteraciones del equilibrio y de la marcha son muy frecuentes tras el ictus y aumentan drásticamente el riesgo de caídas. Los programas de entrenamiento de equilibrio incluyen ejercicios en bipedestación con diferentes bases de apoyo, uso de plataformas de equilibrio, entrenamiento de marcha en cinta con o sin soporte de peso corporal, y práctica en terrenos irregulares.

El objetivo es que el paciente recupere una marcha lo más segura y funcional posible, adaptada a su entorno real de vida.

5. Estiramientos y movilidad articular

La espasticidad (aumento anormal del tono muscular) es una secuela frecuente del ictus que puede dificultar el movimiento y generar dolor. Los ejercicios de estiramiento, la movilización pasiva y activo-asistida, y técnicas como el Concepto Bobath ayudan a mantener la amplitud articular, reducir la espasticidad y preparar al sistema neuromuscular para un movimiento más funcional.

¿Cómo sé qué ejercicios son adecuados para mí?

La respuesta es clara: consultándolo con un terapeuta especializado en neurorehabilitación. Un profesional evaluará tus capacidades actuales, tus objetivos y tu contexto de vida, y diseñará un programa específico para ti. Intentar hacerlo sin guía, especialmente en las fases iniciales, puede ser contraproducente e incluso peligroso.

En Rehabot realizamos una valoración inicial completa antes de diseñar cualquier programa. Y lo hacemos, si lo prefieres, en tu propia casa.

¿Acabas de sufrir un ictus o llevas tiempo buscando orientación sobre cómo retomar el ejercicio? Escríbenos. La primera consulta es gratuita y sin compromiso.

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About Marcos James Penfold

Marcos James Penfold, CEO of Rehab OT. Born in Marbella with British blood. Lover of the world of health and involved with his patients through the reinstatement of skills or abilities. He shows a functional vision of the patient and his occupational performance on a daily basis. Marcos James Penfold, CEO de Rehab OT. Nacido en Marbella con sangre británica. Amante del mundo de la salud e implicado con sus pacientes mediante la reinstauración de capacidades o habilidades. Muestra una visión funcional del paciente y de su desempeño ocupacional en el día a día.

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