El ictus neonatal es quizás el menos conocido de todos los tipos de ictus, pero es también uno de los más frecuentes: ocurre en aproximadamente 1 de cada 2.300-5.000 recién nacidos vivos, lo que lo convierte en una causa importante de discapacidad neurológica en la infancia.
Se define como el ictus que ocurre entre las 28 semanas de gestación y los primeros 28 días de vida del bebé. Puede ocurrir antes del parto, durante el trabajo de parto o en los primeros días tras el nacimiento.
Tipos de ictus neonatal
Ictus isquémico neonatal
El más frecuente. Ocurre cuando una arteria cerebral se bloquea por un coágulo, privando de sangre y oxígeno a parte del cerebro. El territorio de la arteria cerebral media izquierda es el más frecuentemente afectado.
Ictus hemorrágico neonatal
Ocurre cuando hay un sangrado en el cerebro del bebé. Puede ser intraparenquimatoso (dentro del tejido cerebral), intraventricular (dentro de los ventrículos cerebrales, más frecuente en prematuros) o subdural.
Ictus venoso o trombosis del seno venoso
Se produce cuando se bloquean los senos venosos del cerebro. Es más frecuente en el período neonatal que en cualquier otra etapa de la vida y puede ser difícil de diagnosticar.
¿Por qué ocurre el ictus neonatal?
Las causas del ictus neonatal son múltiples y en muchos casos no se identifica una causa única. Los factores más frecuentes incluyen:
- Problemas en la placenta (trombosis placentaria) que generan coágulos que llegan al bebé
- Cardiopatías congénitas
- Infecciones maternas o neonatales (sepsis, meningitis)
- Trastornos de la coagulación en la madre o el bebé (trombofilias)
- Complicaciones del parto (sufrimiento fetal, hipoxia)
- Deshidratación severa del recién nacido
- Policitemia neonatal (exceso de glóbulos rojos que espesa la sangre)
Síntomas del ictus en el recién nacido
Los síntomas del ictus neonatal son sutiles y fácilmente confundibles con otras condiciones, lo que hace que el diagnóstico se retrase con frecuencia. Los signos más habituales son:
- Convulsiones focales: el síntoma más frecuente. El bebé realiza movimientos rítmicos y repetitivos con un brazo, una pierna o la cara
- Alteraciones del tono muscular: un lado del cuerpo más flácido o más rígido que el otro
- Dificultades para alimentarse: succionar débilmente o no coordinar la succión y la deglución
- Apneas repetidas sin causa aparente
- Alteraciones de la conciencia: el bebé está excesivamente somnoliento o, al contrario, muy irritable
- Movimientos oculares anormales o mirada fija
| Importante: muchos ictus neonatales se diagnostican tarde• Hasta un 40% de los ictus neonatales isquémicos no se diagnostican en la fase aguda• El diagnóstico puede retrasarse semanas o meses, cuando el bebé no cumple los hitos motores• Los padres suelen notar que el bebé usa un lado del cuerpo menos que el otro• Ante cualquier sospecha, consulta inmediatamente con el neuropediatra |
Diagnóstico del ictus neonatal
El diagnóstico se realiza mediante neuroimagen, siendo la resonancia magnética (RM) la técnica de elección. La RM es capaz de detectar el ictus isquémico desde las primeras horas y proporciona información detallada sobre la extensión y localización del daño. La ecografía transfontanelar es útil como primera prueba en la cabecera del paciente.
Secuelas del ictus neonatal
Las secuelas del ictus neonatal dependen fundamentalmente de la localización y extensión del daño cerebral. Las más frecuentes son:
- Parálisis cerebral (hemiplejia): afectación motora de un lado del cuerpo, que se hace evidente en los primeros meses de vida cuando el bebé no cumple los hitos motores
- Epilepsia: entre el 20-40% de los niños con ictus neonatal desarrollan epilepsia
- Alteraciones del lenguaje: dificultades para adquirir el habla o retrasos en el lenguaje
- Dificultades de aprendizaje y cognitivas: atención, memoria, funciones ejecutivas
- Alteraciones visuales: por afectación de las vías visuales cerebrales
Rehabilitación tras el ictus neonatal: empieza cuanto antes
La neuroplasticidad del cerebro del recién nacido es extraordinariamente alta. Esto significa que si la rehabilitación se inicia de forma precoz e intensiva, el cerebro del bebé puede reorganizarse y compensar en parte las zonas dañadas.
La fisioterapia neurológica pediátrica, la terapia ocupacional y la estimulación temprana son los pilares de la rehabilitación en estos bebés. El objetivo es acompañar al niño en todos los hitos de su desarrollo: control de cabeza y tronco, gateo, bipedestación, marcha y el desarrollo del lenguaje.
En Rehabot tenemos experiencia en la atención a bebés y niños con ictus neonatal. Nuestro equipo especializado en patología neuro infantil trabaja codo a codo con las familias desde los primeros meses de vida.











