Cuando un adulto sufre un ictus, lo más frecuente es que se deba a factores como la hipertensión, el colesterol elevado o la arteriosclerosis. En un niño, estas causas son prácticamente inexistentes. El ictus infantil tiene sus propias causas, que son muy variadas y en muchos casos relacionadas con enfermedades del corazón, la sangre o los propios vasos cerebrales.
Entender las causas del ictus en niños es fundamental para prevenir un segundo episodio y para orientar el tratamiento y la rehabilitación.
Principales causas del ictus isquémico en niños
1. Cardiopatías congénitas
Las malformaciones del corazón son la causa más frecuente de ictus isquémico en niños. Un corazón con anomalías estructurales puede generar coágulos de sangre que viajan a través de la circulación hasta llegar al cerebro y bloquear una arteria. Entre las cardiopatías más asociadas al ictus infantil se encuentran los defectos del tabique auricular, la estenosis aórtica y determinadas valvulopatías.
2. Anemia de células falciformes (drepanocitosis)
La anemia de células falciformes es la causa individual más frecuente de ictus en niños en muchos países. En esta enfermedad hereditaria, los glóbulos rojos tienen una forma anómala que les impide fluir correctamente por los vasos sanguíneos, pudiendo bloquearlos. El cerebro es uno de los órganos más frecuentemente afectados.
3. Arteriopatías cerebrales
Las enfermedades de las arterias cerebrales, como la arteriopatía focal transitoria, la enfermedad de moyamoya o las vasculitis cerebrales, debilitan o estrechan los vasos del cerebro, favoreciendo su obstrucción o rotura. La enfermedad de moyamoya, aunque poco frecuente, es una causa importante de ictus recurrente en niños.
4. Trombofilias hereditarias
Las trombofilias son alteraciones en los mecanismos de coagulación de la sangre que favorecen la formación de coágulos. Algunas son hereditarias y pueden pasar desapercibidas hasta que se produce un ictus u otro evento tromboembólico. El déficit de proteína C, la mutación del factor V de Leiden o el síndrome antifosfolípido son ejemplos relevantes.
5. Infecciones del sistema nervioso central
La meningitis bacteriana, la encefalitis viral y, en algunos casos, la varicela pueden inflamar los vasos cerebrales y provocar un ictus. La varicela es una causa reconocida de ictus isquémico en niños pequeños, especialmente en los meses siguientes a la infección.
Principales causas del ictus hemorrágico en niños
1. Malformaciones arteriovenosas (MAV)
Las MAV son conexiones anómalas entre arterias y venas del cerebro que pueden romperse y causar una hemorragia cerebral. Son la causa más frecuente de ictus hemorrágico en niños y pueden estar presentes desde el nacimiento sin dar síntomas hasta que se produce el sangrado.
2. Aneurismas cerebrales
Aunque menos frecuentes en niños que en adultos, los aneurismas (dilataciones en la pared de una arteria) pueden romperse causando una hemorragia subaracnoidea, que es una emergencia médica de extrema gravedad.
3. Trastornos de la coagulación
Enfermedades como la hemofilia o la trombocitopenia (reducción de plaquetas) aumentan el riesgo de sangrado cerebral. También el uso de anticoagulantes puede incrementar este riesgo en niños que los toman por otras enfermedades.
Factores de riesgo que deben vigilarse en niños
| Factores de riesgo del ictus infantil que deben conocer los padres y pediatras• Cardiopatía congénita diagnosticada o no diagnosticada• Antecedentes familiares de ictus a edad joven o de trombofilias• Diagnóstico de anemia de células falciformes• Migraña con aura frecuente y de inicio en la infancia• Infecciones recientes del SNC (meningitis, encefalitis, varicela)• Traumatismo craneoencefálico previo• Hipertensión arterial secundaria a enfermedad renal u otras causas• Uso de anticonceptivos hormonales en adolescentes |
¿Se puede prevenir el ictus infantil?
En muchos casos el primer ictus no puede prevenirse porque la causa subyacente era desconocida. Sin embargo, una vez diagnosticado, el tratamiento de la causa (por ejemplo, la cirugía cardiaca correctora, el tratamiento de la anemia falciforme o la anticoagulación en trombofilias) puede prevenir un segundo episodio.
El seguimiento por parte de un neuropediatra y un equipo de neurorrehabilitación especializado es fundamental para controlar los factores de riesgo y facilitar la mejor recuperación posible.











