La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad neurológica crónica en la que el sistema inmunitario ataca la mielina, la vaina protectora que recubre las fibras nerviosas. Este daño interrumpe o distorsiona las señales que el cerebro envía al resto del cuerpo, afectando al movimiento, el equilibrio, la coordinación y la fuerza muscular.
Aunque la EM es una enfermedad que evoluciona con el tiempo, la rehabilitación neurológica tiene un papel fundamental no solo en recuperar la movilidad tras un brote, sino en mantenerla, ralentizar el deterioro funcional y mejorar la calidad de vida a largo plazo.
¿Cómo afecta la esclerosis múltiple a la movilidad?
- Espasticidad: rigidez y espasmos musculares que dificultan el movimiento voluntario
- Debilidad muscular: especialmente en piernas, lo que afecta a la marcha
- Ataxia cerebelosa: falta de coordinación y equilibrio que aumenta el riesgo de caídas
- Fatiga neurológica: agotamiento desproporcionado que limita la actividad física
- Temblor de intención: movimiento involuntario que dificulta las tareas finas
- Alteraciones sensitivas: entumecimiento o pérdida de sensibilidad en extremidades
Principios de la rehabilitación de la movilidad en EM
Neuroplasticidad y esclerosis múltiple
Aunque la EM daña las vías nerviosas, el cerebro mantiene una capacidad de adaptación y reorganización que puede ser estimulada mediante el ejercicio y la rehabilitación. La práctica regular de actividad física terapéutica favorece la creación de nuevas conexiones neuronales y puede compensar parcialmente el daño producido por la enfermedad.
El ejercicio no empeora la EM
Existe el mito de que el ejercicio es perjudicial en la esclerosis múltiple. La evidencia científica demuestra exactamente lo contrario: el ejercicio aeróbico y el entrenamiento de fuerza, correctamente adaptados, son seguros y beneficiosos en la mayoría de los pacientes con EM. El único aspecto a vigilar es el aumento de temperatura corporal (fenómeno de Uhthoff), que puede empeorar temporalmente los síntomas.
Técnicas de rehabilitación para mejorar la movilidad
Fisioterapia neurológica — Concepto Bobath
El Concepto Bobath es uno de los enfoques más utilizados en la neurorrehabilitación de la EM. Trabaja la reeducación del movimiento normal, el control postural y el equilibrio, reduciendo la espasticidad y mejorando la coordinación. En Rehabot aplicamos este método como base del tratamiento de la movilidad en EM.
Entrenamiento de marcha y equilibrio
La reeducación de la marcha es un objetivo prioritario en muchos pacientes con EM. Las técnicas incluyen entrenamiento en cinta rodante con soporte de peso parcial, uso de plataformas de equilibrio y ejercicios de marcha en diferentes superficies y condiciones.
Tratamiento de la espasticidad
La espasticidad es uno de los síntomas que más limita la movilidad. El fisioterapeuta emplea técnicas de estiramiento, termoterapia, posicionamiento y facilitación neuromuscular para reducirla y mejorar la función motora.
Terapia ocupacional
Cuando la movilidad del miembro superior se ve afectada, la terapia ocupacional trabaja la recuperación de la función de mano y brazo, adaptando las tareas de la vida diaria para mantener la máxima autonomía posible.
Ayudas técnicas para mejorar la movilidad
Dependiendo del grado de afectación, algunas personas con EM pueden beneficiarse del uso de ayudas técnicas para mejorar su movilidad y seguridad: órtesis de tobillo-pie (AFO) para mejorar la marcha, bastones, andadores o sillas de ruedas para cuando la deambulación se hace inviable. El fisioterapeuta y el terapeuta ocupacional orientan sobre cuándo y cómo usar cada ayuda técnica sin generar dependencia innecesaria.











